Botrytis cinerea
Taxonomía: Dominio: Eukaryota, Reino: Fungi, Phylum: Ascomycota, Clase: Ascomycetes, Subclase: Leotiomycetidae, Orden: Helotiales, Familia: Sclerotiniaceae
Descripción: B. cinerea agente causal de la “podredumbre gris”, infecta más de 200 especies vegetales distintas, determinando serias pérdidas económicas antes y después de la recolección. El patógeno puede atacar al cultivo en cualquier estado de desarrollo del mismo y puede infectar cualquier parte de la planta. Debido a la considerable incidencia del patógeno y a las repercusiones económicas que tiene en cultivos de importancia tales como vid, tomate, frutilla, ornamentales.
En el ciclo de infección las esporas de B. cinerea pueden ser producidas sobre cualquier material vegetal y transportadas grandes distancias por corrientes de aire. Es un hongo cosmopolita, ubicuo y sumamente polífago, que sobrevive como saprótrofo en restos vegetales así como, en forma pasiva, como esclerocios.Sobre el tejido infectado el patógeno produce una nueva generación de esporas que pueden iniciar un nuevo ciclo de infección.
En el cultivo de Vid, para que se produzca la enfermedad el hongo necesita un número de plantas suficientes, buena dispersión de las esporas y condiciones favorables de temperatura y humedad. Es muy dependiente de las condiciones ambientales, especialmente de la humedad. Pasa el invierno como esclerocios en la corteza de los sarmientos o como micelio bajo la epidermis de la corteza y entre las escamas de las yemas durmientes. En primavera, se producen las esporas asexuales, que se dispersan por agua o viento. Dan lugar a las infecciones de racimos jóvenes y de las hojas. Para que las esporas asexuales germinen debe darse una temperatura óptima de 18ºC, variando entre los 15 y 20ºC.
Puede darse en presencia de agua, o sin ella si la humedad relativa es mayor del 90%. Por debajo de los 8ºC, las esporas asexuales germinadas no pueden infectar los tejidos susceptibles. Las heridas y daños anteriores facilitan la infección. El hongo se desarrolla hasta el final del verano sobre la vid, produciendo cada vez más esporas hasta antes del invierno, cuando origina las estructuras de resistencia para pasar las condiciones desfavorables.
Las características de los cultivares sensibles:
• Racimos apretados: Chenín, Pinot Gris, Chardonnay, Tempranilla.
• Racimos laxos: Cereza, Moscatel Riojano.
Durante la primavera ataca a las yemas, brotes jóvenes y hojas. Los primeros, toman color marrón, se necrosan y terminan secándose, mientras que en las hojas aparecen manchas irregulares en los bordes del limbo. Estos daños no tienen tanta importancia como los que produce en los racimos. Durante la floración puede dañar las inflorescencias llegando a producir necrosis o pudrición, perdiendo así cantidad de cosecha.
Además, después de la floración, las inflorescencias atacadas que no se desprenden sirven de inóculo y dan lugar a la infección de los pecíolos de las uvas y pedúnculos de los racimos, haciendo que éstos se caigan. En el envero, el hongo ataca directamente a los frutos en la epidermis o a partir de heridas, dando podredumbres mayores en los racimos más compactados. Las uvas blancas pasan a color marrón y las tintas a colores rojizos. Con tiempo seco, las bayas se terminan secando, mientras que en humedad, se agrietan y en su superficie se cubre con eflorescencias de distintas tonalidades (grisácea, castaño oscuro, verde azulada).
En el cultivo de Tomate, los síntomas pueden aparecer en cualquier parte de la planta y en cualquier estadio de desarrollo, pero los daños más importantes se presentan en plantas adultas. Hay que destacar, sin embargo, que el hongo puede atacar a plantines y causar su muerte luego del transplante, especialmente si se entierran muy profundos en condiciones predisponentes para la enfermedad. En este caso, la infección proviene de los cotiledones secos y de allí desciende hacia el cuello de la planta rodeándolo de una necrosis parda que por último la estrangula y causa su muerte.
Más frecuentes son los síntomas de necrosis en flores, tallos, hojas y pecíolos de plantas adultas en invernáculo. La invasión en las hojas se produce en los puntos donde se depositan los pétalos infectados desprendidos de las flores; también pueden ayudar a la penetración del hongo restos de estambres y polen que actúan como fuente exógena de energía. Por supuesto las heridas, especialmente de podas mal hechas, actúan como puerta de infección. Las lesiones se van expandiendo progresivamente a partir del punto de entrada dando necrosis parda con anillos concéntricos, invadiendo a toda la hoja, pecíolo y tallo. En éste las lesiones pueden alcanzar hasta 10 cm. de largo, rodeándolo y produciendo el marchitamiento de la planta por arriba de este punto.
La pudrición del fruto comienza por el cáliz o pistilo, muchas veces a partir de restos de pétalos que quedan adheridos a él, también heridas por insectos. Se produce una pudrición blanda, de rápido avance, color verde grisáceo, el hongo fructifica con alta humedad formando un micelio gris pardo.
Un síntoma característico pero poco frecuente, en los cultivos de tomate a campo, es la mancha fantasma la que aparece sobre frutos en condiciones de alta humedad y frío seguida por tiempo seco, el micelio que infecta no logra dar pudrición formando anillos blancos concéntricos de aproximadamente 8 mm. de diámetro, afectando solamente la calidad comercial del fruto.
En Manzano los primeros síntomas aparecen como una mancha rojiza en la base de uno o más sépalos en el cáliz de los frutos. La zona rojiza aumenta gradualmente, girando a una coloración pardo clara y puede rodear a todo el cáliz o desarrollarse solamente por un lado. La zona afectada se hunde.
La epidermis del área infectada se vuelve de color pardo oscuro a negro y se estira, separándose frecuentemente de la piel sana circundante. Los frutos afectados caen a veces prematuramente del árbol.
En el cultivo de Frutilla, afecta a flores y frutos, y principalmente en cosecha y postcosecha.
Se manifiesta en flores y frutos con diferentes grados de desarrollo como manchas marrones claras a oscuras. Se caracteriza por producir abundante micelio gris, conidióforos largos y ramificados, y racimos de conidios ovoides, unicelulares, incoloros o grises, que en su conjunto semejan a un racimo de uvas. Los conidios se liberan en condiciones de alta humedad relativa, tiempo fresco y son diseminados por el viento y salpicaduras; son la principal fuente de inóculo, y el micelio en hojas muertas de frutilla es la principal fuente de producción de conidios.
En Espárragos ésta enfermedad generalmente se inicia en precosecha causando el marchitamiento de los ápices en el campo, que terminarán la descomposición después de la cosecha. El tiempo frío y húmedo favorece el desarrollo de Botrytis que puede desarrollar sobre los turiones un micelio blanco que luego toma aspecto grisáceo al cubrirse con abundantes fructificaciones constituidas por los conidióforos y conidios del hongo.
En el cultivo de Girasol puede dar muerte de plántulas. Pero mas frecuente es el ataque en el capítulo. Las flores se cubren de un moho gris, en el receptáculo aparecen manchas blandas pardas que avanzan rápidamente y se cubren de un moho gris. Posteriormente pueden formarse esclerocios negros semejantes a los de S. sclerotiorum.
En Arándano suele aparecer en frutos en postcosecha, además de causar aborto de flores.En nuestro país es considerada una plaga primaria por su amplia difusión.
En Kiwi, se manifiesta en poscosecha, luego de permanecer los frutos 1 a 2 meses en cámara fría. Sin mostrar cambios de coloración externa, el fruto en la zona de inserción peduncular, presentan una ablandamiento. En otra dase mas avanzada se produce allí una depresión y un oscurecimiento de la pulpa, la que toma olor y sabor desagradable. La entrada del patógeno siempre es a través de una herida; por ello hay un 25% mas de daño en frutos cosechados sin pedúnculo.
Se disemina por acción de la lluvia, el viento y corrientes de aire bajo las cubiertas plásticas.
En el cultivo de Vid las condiciones para el desarrollo de la enfermedad son: Temperaturas entre 22 y 30ºC, HR. Superior a 90%, y presencia de agua libre. La sensibilidad depende de los racimos, del grosor, de la piel y composición química de las bayas y de la propia resistencia de los cultivares.
En el cultivo de Tomate, la baja luminosidad, la alta humedad relativa y las temperaturas entre 15 y 20° C son propicias para el desarrollo de la epidemia. Para poder infectar un tejido más o menos intacto requiere de una fuente de energía exógena como pueden ser los pétalos marchitos que caen sobre las hojas o tallos.
En el cultivo de Frutilla, la temperatura óptima de esporulación es 15-22 °C. Las malezas también son fuentes de reinfección. El patógeno muestra actividad a bajas temperaturas y produce pérdidas considerables en frutos almacenados por largos períodos, a temperaturas de 0 a 10 ºC. Las esporas que han germinado rara vez penetran directamente en tejidos en activo crecimiento, pero si lo hacen a través de heridas.
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Para países importadores, en caso de ser requerido, los mismos podrán solicitar un Informe Técnico Oficial sobre el Estatus Fitosanitario de los Cultivos a la Dirección Nacional de Protección Vegetal quien desarrollará el mismo de acuerdo a la información contenida en esta Base de Datos.
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