Frankliniella occidentalis
Taxonomía: Phylum: Arthropoda, Clase: Insecta, Orden: Thysanoptera, Familia: Thripidae
Descripción: La hembra adulta tiene una longitud de 1,2 mm. La cabeza es un poco más larga que ancha; presenta ojos compuestos poco salientes y antenas de tipo moniliformes, formadas por ocho artejos. Posee dos pares de alas membranosas con presencia de flecos, transparentes, alargadas y terminadas en punta. La coloración de las hembras varía según sean éstas formas estivales o invernales, siendo las primeras de color amarillo pálido y las formas invernales totalmente pardas. Los machos son más pequeños y mantienen la coloración amarilla.
Los huevos son transparentes con forma arriñonada; su coloración vira al blanquecino al momento de la eclosión. Son depositados por los adultos en hojas, flores, y frutos.
La larva neonata, o ninfa, es blanquecina y va adquiriendo coloración amarillenta a medida que se alimenta y se va desarrollando. Mide 0,4 mm, y aún tiene poco diferenciadas las partes que componen su cuerpo. La ninfa de segundo estadio sólo difiere de las neonatas, en que puede alcanzar un tamaño medio de 1 mm, y por la formación definitiva de las antenas.
Las pseudopupas son estados de transición en los que el insecto no se alimenta, tiene escasa a nula movilidad y presenta el abdomen más corto y engrosado, y rudimentos alares. La pseudopupa I, es blanca, con las antenas cortas dirigidas hacia delante, y con pequeñas manchas rojas en la cabeza que se corresponden con los ojos; los esbozos alares no sobrepasan el tercer segmento abdominal. La pseudopupa II, es blanco-amarillenta, con manchas oculares más desarrolladas; las antenas están abatidas sobre el dorso de la cabeza y los esbozos alares sobrepasan el cuarto segmento abdominal.
Daños generales: Causan una decoloración en las hojas, dándoles un color plateado a las mismas, que luego se torna oscura y finalmente se necrosa. Ocasiona necrosis de los órganos florales y problemas en el cuaje de los frutos.
Daños específicos según cultivo: El daño en manzano se produce en el período que va desde botón rosado a fruto recién cuajado, cuando las hembras invernantes se ven atraídas por la floración de los frutales y colocan sus huevos en las partes tiernas de las flores y pequeños frutos. El lugar de oviposición se presenta como un punto necrosado y rodeado por un halo blanquecino irregular.
En Maíz, desarrolla sus poblaciones dentro de las hojas acartuchadas y provoca importante daño en las hojas de las plantas ya que con su aparato bucal raspador deja considerables áreas de los tejidos vegetales sin clorofila. Las altas infestaciones provocan que las hojas afectadas tomen un color amarronado y los bordes de éstas se doblen hacia adentro.
En vid los daños pueden llegar a ser significativos e importantes solamente en vides destinadas a consumo en fresco. Ataca en floración y puede afectar el valor cosmético del racimo.
En los frutos de tomate causa unas puntuaciones rodeadas de un halo blanco, en frutos verdes como en frutos maduros.
En zanahoria tanto las larvas como los adultos raspan los tejidos provocando heridas de las que emanan jugos que son absorbidos por el aparato bucal del insecto.
En frutilla, tanto los adultos como las larvas se alimentan vaciando las células del parénquima, que pierde su coloración propia. Los daños se centran sobre todo en las flores y en los frutos. Los primeros síntomas se presentan como manchas herrumbrosas, generalmente en la base de la flor, sobre los sépalos.
Si las poblaciones de F. occidentalis alcanzan altas densidades, se produce la necrosis prematura de los pistilos, pudiendo incluso producirse el aborto de las flores.
Dependiendo de la variedad considerada, los daños en fruto se manifiestan sólo ante poblaciones elevadas de F. occidentalis, con la aparición de cicatrices y manchas de color pardo por toda la piel, no llegando a adquirir el color rojizo vivo, sino uno más cobrizo.
En cultivos de Tabaco los daños pueden ser desde almácigo hasta floración, y lo producen tanto el estado larval como los adultos. Al alimentarse producen manchas plateadas características. Estos daños directos no son significativos, su importancia reside en que es transmisor del virus que provoca el corcovo del tabaco.
Monitoreo (frutales de pepita):
Reposo invernal: La detección, en el monte frutal o sus alrededores, de malezas en flor, especialmente de Diente de león (Taraxacum officinalis), permite observar la presencia del trips de las flores y prever una intensificación del monitoreo de esta plaga en e período de floración.
Yema hinchada a floración: Para el monitoreo, se deben sacudir sobre la palma de la mano o sobre una superficie amarilla clara, 50 ramas con dardos floríferos por ha. Se complementa con un registro cuidadoso de las áreas con vegetación natural o malezas.
A menudo las ninfas no se pueden observar al golpear las ramas, ya que están dentro de las flores. Por lo tanto, se deben revisar minuciosamente el cáliz de éstas con una lupa de mano. Los trips son atraídos por las flores. Para evitar que pasen a los árboles frutales no se deben disquear las malezas cuando aquellos están en floración, sino que se debe hacer preferentemente mucho antes, manteniendo el suelo limpio desde el período invernal o una vez finalizada la floración.
La información contenida en el sistema es sometida constantemente a revisiones y cambios, por lo que la Dirección de Vigilancia y Monitoreo se reserva el derecho de realizar los ajustes que sean necesarios en sus listados y el contenido de las fichas cuando se considere conveniente.
Para países importadores, en caso de ser requerido, los mismos podrán solicitar un Informe Técnico Oficial sobre el Estatus Fitosanitario de los Cultivos a la Dirección Nacional de Protección Vegetal quien desarrollará el mismo de acuerdo a la información contenida en esta Base de Datos.
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