Phalaris canariensis

Imagen: 
Nombre vulgar: 
Alpiste
Español
Tipo de cultivo: 
Cereales
Forrajero
Nombre científico: 
Introducción: 

Actualmente, sus granos se destinan, casi con exclusividad, a la alimentación de aves, solos o en mezcla con otros como mijo, girasol y lino. El alpiste es un cereal genuino con una composición única que sugiere gran potencial para uso alimentario. P. canariensis se cultiva en muchas zonas de climas templados. En la actualidad, su producción se concentra en las provincias del suroeste de Canadá (Alberta, Saskatchewan y Manitoba) y en menor escala en Argentina, Tailandia y Australia. A nivel mundial es considerado un cultivo menor, con pertinencia regional, con una producción de alrededor de 250 mil toneladas al año, lo que restringe la inversión privada y la investigación pública en su mejoramiento genético y tecnológico. Por esta razón, el tipo de manejo del cultivo que se aplica a esta especie depende en gran medida a las innovaciones hechas en otros cultivos similares.
El alpiste (Phalaris canariensis L.) es una gramínea con ciclo de cultivo y prácticas de producción similares a las de otros cereales invernales, tales como el trigo (Triticum aestivum L.) y la avena (Avena sativa L.). Es también la única especie de su género cultivada para la producción de granos; las otras son utilizadas principalmente como cultivos forrajeros. La producción comercial de alpiste en la Argentina data desde 1900. En América del Norte la producción comercial comenzó en la década de 1950 en los Estados Unidos de América, y su cultivo se extendió a Canadá en la década de 1970.

Taxonomía: 

Nc: Phalaris canariensis L.
N.v: Alpiste, Canarygrass anual, Semillas para pájaros, Alpiste vano
Subflia: Festuciodeas
Tribu: Falarideas

Origen

Procedente de la región del Mediterráneo.

Distribución

Se cultiva en todo el mundo en áreas de climas templados. Actualmente, la mayor producción se concentra en provincias del Sur de Canadá, y en menor escala, en Tailandia, Argentina, México y Australia.
En la Argentina, se cultiva principalmente en la zona oeste de Buenos Aires, este de la pampa, centro de Córdoba y Santa Fe, y en menor volumen en San Luís y Santiago del Estero.

Características morfológicas: 

Descripción de la planta:
Es una planta herbácea, de aproximadamente 60-100cm de altura, macolladora y de hábito cespitoso. Tiene vainas glabras, lígula obtusa de 6 a 8 mm, hojas planas glabras, de 20 a 40 cm de largo por 1 cm de ancho y panojas ovoides densas.
Glumas de 6-10 mm de longitud, mayores que los antecios no persistentes, con bandas longitudinales de color verde oscuro, notablemente aladas en los dos tercios superiores. Antecio fértil de 5-7,5 mm de longitud y 2,3-2,6 mm de anchura, de color pajizo, cortamente pubescente. Antecios estériles reducidos a lemmas basales poco desarrolladas que pueden llegar hasta la mitad de la lemma fértil, pubescentes especialmente hacia el ápice.
Lo que se conoce como semilla o grano de alpiste, es en realidad su fruto llamado cariopse. Este es el fruto típico de los cereales. El grano de alpiste es un grano vestido, ya que está recubierto por dos láminas llamadas glumelas o cáscaras.
Las 1000 semillas de alpiste pesan aproximadamente de 5 a 7,5 gramos.

Características morfofisiológicas:
La longitud del día o fotoperíodo es, junto con la temperatura, una de las variables más importantes en la determinación del momento de floración del cultivo ya que afecta la morfogénesis apical, la generación de hojas, el macollaje, y otros procesos de desarrollo en los cereales. El alpiste es una planta de día largo, por lo que la floración se da en los meses de primavera, con la longitud de los días en aumento. El fotoperíodo crítico es aquel por encima del cual no hay retraso en el desarrollo.

Productos que se exportan: 

Semillas

Variedades comerciales: 

Si bien, en la Argentina, el alpiste figura en las estadísticas oficiales de exportaciones desde el año 1880, hasta el momento no se han desarrollado variedades comerciales y su cultivo se ha venido realizando con semillas introducidas que aunque en algún momento pueden haber estado perfectamente identificadas hoy en día han perdido su identidad. Los productores utilizan para la siembra semillas provenientes de su propia producción o de otros productores, otras veces los acopiadores de cereales constituyen la fuente de provisión de semillas, las que en la mayoría de los casos resultan de una mezcla de poblaciones ya que entregan lo que poseen en los silos.

Requerimientos del cultivo: 

Suelos:
El alpiste se adapta a una amplia variedad de tipos de suelos. Básicamente, es factible cultivar con éxito alpiste en aquellos suelos aptos para el cultivo de trigo. Las plantas de alpiste presentan un sistema radicular relativamente superficial y poco desarrollado, lo que limita la exploración del suelo para la captación de agua y nutrientes. Esta característica dificulta su adaptación a suelos con baja capacidad de retención hídrica, tales como los suelos arenosos. Si bien las buenas condiciones edáficas favorecen el crecimiento del cultivo, es importante tener en cuenta que cuando crece en climas benignos y suelos sin limitantes en humedad y fertilidad, produce un exceso de biomasa y plantas altas que tienden a volcarse.

Clima:
Prospera bien en climas templados, donde las temperaturas son relativamente suaves y se dan cuatro estaciones bien definidas con precipitaciones medias anuales entre 500 mm y 1.000 mm. Es considerado un cultivo de estación fría, cuyo ciclo se desarrolla durante los meses de invierno y primavera.
Las plantas de alpiste son resistentes a las heladas, principalmente en los estadios tempranos, habiéndose reportado supervivencia de plántulas con temperaturas de -5 ºC. No obstante, existen evidencias sobre su sensibilidad a las bajas temperaturas durante los estadios reproductivos, donde la ocurrencia de temperaturas cercanas a 0 ºC puede ocasionar pérdidas de rendimiento en granos.
Por otra parte, las altas temperaturas aceleran el crecimiento y el desarrollo de las plantas de alpiste.

Manejo del cultivo: 

Método de siembra
El cultivo de alpiste puede sembrarse en forma convencional (previo laboreo del suelo) o bien en siembra directa. Para la siembra se emplean las mismas sembradoras que para otros cereales de grano fino.
Cuando se siembra convencionalmente, se recomienda que la cama de siembra esté debidamente refinada, húmeda y firme. Asimismo, conviene evitar sembrar a más de 5 cm de profundidad para asegurar la emergencia de las plántulas. Se debe tener en cuenta que las plántulas de alpiste son poco vigorosas, lo que dificulta su emergencia en suelos pesados y con excesiva compactación. Sin embargo, una compactación moderada favorece la homogeneidad en la germinación y emergencia de las plántulas, debido a que mejora el contacto entre el suelo y la semilla.
La determinación de la fecha óptima de siembra dependerá de las condiciones ambientales de cada sitio en particular. Esta deberá elegirse, con la finalidad de sincronizar las demandas del cultivo con la oferta de los recursos ambientales. Para un sitio dado, la elección de la fecha de siembra afectará las temperaturas y fotoperíodos al que estarán expuestas las plantas a lo largo de su ciclo. En consecuencia, tendrá implicaciones sobre la producción de biomasa total, el rendimiento en granos y sus componentes, número de granos por unidad de superficie y peso individual de los granos.
En los países del hemisferio sur, como la Argentina y Australia, las fechas de siembra recomendadas se sitúan en los meses invernales. Se recomienda como fecha óptima para la siembra de alpiste en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, el mes de julio.
El cultivo de alpiste es flexible a un amplio rango de densidades de siembra, debido a su capacidad de compensar las diferencias en el número de plantas, modificando el número de panojas por planta y el número de granos por panoja. Se observó que el rendimiento en grano se mantuvo estable en un rango de 113 a 1338 plantas m-2 y que una densidad de 300 a 350 plantas m-2 resulta adecuada para garantizar una buena cobertura previa al panojamiento del cultivo y asegurar al menos 1 macollo fértil por planta.
Es necesario considerar que un cultivo implantado con baja densidad, necesitará un prolongado período vegetativo y buenas condiciones ambientales para expresar su capacidad de compensar el bajo número de plantas, mediante la generación de un alto número de macollos por planta.
La densidad de siembra y el espaciamiento entre hileras, pueden modificar la habilidad del cultivo para competir con las malezas. Esto es especialmente relevante, debido a que las plántulas de alpiste son poco vigorosas, especialmente en el período que va desde emergencia a macollaje.
El espaciamiento entre hileras de siembra normalmente utilizado es el mismo que para el resto de los cereales de invierno, entre 17 y 20 cm. No obstante, es esperable que un menor distanciamiento tenga efectos favorables, puesto que el mejor arreglo espacial resulta del distanciamiento equidistante entre plantas, donde se optimiza la distribución de recursos y la velocidad de cobertura del suelo.
Fertilización
En términos generales, el alpiste presenta requerimientos nutricionales semejantes al resto de los cereales de invierno. Como se da en el resto de los cultivos de gramíneas, el nitrógeno y el fósforo son los principales nutrientes limitantes para la producción, en la mayoría de los ambientes.
El nitrógeno y el fósforo son los principales nutrientes que impiden alcanzar los rendimientos potenciales de los cereales, en la mayoría de los ambientes. La fertilización debe planificarse teniendo en cuenta las necesidades reales del cultivo para lograr el rendimiento deseado. Para ello, es importante contar con un cuidadoso análisis de suelo que permita conocer los niveles de nutrientes disponibles. La fertilización excesiva constituye un riesgo para el ambiente, siendo una fuente potencial de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
El método y momento de aplicación de fertilizantes dependerá de la formulación de los mismos y del objetivo perseguido. En la Argentina es común que los productores fertilicen con fosfato diamónico a la siembra y urea en macollaje, para cubrir las demandas de N y P del cultivo.
Cosecha
Existen dos modalidades de cosecha para el cultivo de alpiste: cosecha directa y cosecha diferida.
La cosecha directa se realiza con el cultivo en pie, y las operaciones de corte, recolección y trilla se efectúan con la misma máquina cosechadora y en una única pasada. Esta modalidad requiere una definición precisa del momento oportuno. Si se realiza anticipadamente, el cultivo resultará difícil de cortar y se obtendrá una alta proporción de granos verdes. Si se cosecha tarde, el cultivo quedará expuesto innecesariamente a las inclemencias climáticas y aumentarán los riesgos de pérdidas de grano por desgrane natural. Debido a que en las plantas de alpiste los macollos pueden madurar en diferentes momentos, a menudo resulta difícil decidir el momento oportuno para iniciar la cosecha.
La cosecha diferida se realiza en dos pasos: primero se corta e hilera el cultivo, utilizando una máquina corta-hileradora, y posteriormente se procede a la recolección y trilla, utilizando una cosechadora convencional provista de un cabezal recolector. Se recomienda hilerar el cultivo cuando la mitad superior de las panojas están amarillentas. Normalmente, entre una operación y la otra se deja el cultivo varios días en el campo para uniformar el secado de los granos.
Calidad de los granos
La calidad comercial de los granos de alpiste está basada en sus características visuales, tales como la uniformidad, la ausencia de quebrado y descascarado, su brillo y color. Una muestra de buena calidad, es aquella que exhibe granos uniformes y de buen tamaño, de color amarillo, brillosos y con bajos porcentajes de granos quebrados o descascarados e impurezas.
Es importante realizar una cuidadosa regulación de la máquina cosechadora para garantizar una eficiente separación de los granos, minimizando las pérdidas y las proporciones de quebrado y descascarado. Para ello se recomienda trabajar con el cilindro a bajas revoluciones y ajustar el flujo de retorno de manera de disminuir la retrilla. A modo orientativo, se recomienda operar el cilindro entre 500 y 750 rpm y ajustar la luz del conjunto cilindro– cóncavo entre 5 y 9 mm (frente) y de 3 a 5 mm (fondo).

Áreas y Volúmenes de producción: 

Superficie sembrada.
Según datos del Ministerio de Agriondustria durante la campaña 2015 – 2016 la superficie sembrada fue de 19.314 hectáreas, representando una producción total de 29.479 toneladas, concentrándose la producción en las provincia de Buenos Aires en los departamentos de Adolfo Gonzales Chaves, Azul, Balcarce, Benito Juárez, Coronel Suarez, General Alvarado, General La Madrid, Lobería, Olavarría, Pergamino, San Cayetano, Tandil y Tres Arroyos y una menor proporción en el departamento de Uruguay, en la Provincia de Entre Ríos.
Históricamente la provincia de Buenos Aires ha sido la principal productora de Alpiste siendo Pergamino, Coronel Dorrego, General Alvarado, Ayacucho, Mar Chiquita, Coronel Pringles, Coronel Suarez, Balcarce, San Cayetano, Laprida, General La Madrid, Necochea, Adolfo Gonzales Chaves, Tres Arroyos, Benito Juárez, Lobería, Olavarría, Azul y Tandil algunos de los Departamentos con mayores niveles de producción dentro de la serie histórica 1969-2016.

Bibliografía consultada: 

Cogliatti, M., Cultivo de Alpiste. 2012. Facultad de Agronomía, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA). CONICET-INBA (ex IBYF)-CEBB-MdP. República de Italia 780 (7300) Azul, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad Nacional de Trujillo.

Cogliatti, Maximiliano El cultivo de alpiste / Maximiliano Cogliatti; José Bodega; Carlos Dalfonso. - 1a ed. - Tandil: Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2014. 158 p.; 15x21 cm. ISBN 978-950-658-345-3. 1. Cultivos- 2. Alpiste. Título CDD 631.521.

Ministerio de Agroindustria (MAI). 2016. En Datos Abiertos Agroindustria. Producción. Estimaciones. Disponible en https://datos.magyp.gob.ar/reportes.php?reporte=Estimaciones (Consulta: Diciembre 2016)

J. L Bodega, M. A de dios, R. Rodríguez y M. Pereyra Iraola. 1995. Caracterización agronómica de poblaciones comerciales de alpiste. Rev. Facultad de Agronomía, 15(2-3): 161-170